El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este viernes el envío de 30 millones de barriles de petróleo desde Venezuela hacia territorio estadounidense. Según las estimaciones del mandatario, la transacción alcanza un valor aproximado de 4.000 millones de dólares, marcando un hito en la relación energética entre ambos países tras los recientes acontecimientos militares y políticos en la nación caribeña.
Durante una reunión en la Casa Blanca con ejecutivos del sector petrolero, Trump estuvo acompañado por el vicepresidente J.D. Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio. El mandatario destacó el volumen de la carga, subrayando que el crudo ya se encuentra en tránsito hacia refinerías norteamericanas.
En el marco del encuentro, el presidente Trump describió la relación con la administración de la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, como “extremadamente buena”. No obstante, emitió una directriz clara a los empresarios presentes sobre la operatividad comercial:
“Tratarán directamente con nosotros, no tratarán con Venezuela. No queremos que traten con Venezuela”, enfatizó el mandatario, señalando que su administración centralizará las gestiones relacionadas con los recursos venezolanos.
Este flujo de suministros ocurre días después de la operación militar estadounidense ejecutada el pasado sábado, la cual resultó en el traslado de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, a los Estados Unidos. Actualmente, ambos se encuentran en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, en Nueva York.
El ingreso de estos 30 millones de barriles representa un movimiento significativo para la seguridad energética de EE. UU. y el flujo de caja del gobierno encargado en Caracas. Mientras Washington asegura que la medida busca estabilizar la región, sectores de la política venezolana han denunciado los hechos como una estrategia para el control de recursos estratégicos.

